POÉTICA COGNITIVA

ciencias naturales vs. ciencias sociales en teoría literaria

RICARDO MARTÍNEZ GAMBOA
UNIVERSIDAD DE CHILE

La siguiente presentación pretende exponer el contexto en el cual surge el movimiento de estudios literarios denominado recientemente poética cognitiva. Dicho movimiento tiene por objeto abordar la problemática de la literatura incorporando los avances de la ciencia cognitiva realizados durante los últimos cincuenta años. No se trata de un movimiento neutro ideológicamente, sino que uno que se entronca con la embestida que desde las ciencias naturales se ha llevado a cabo contra los estudios humanísticos contemporáneos al menos desde los trabajos de Alan Sokal (cf. Sokal & Bricmont 1998) y Cosmides & Tooby (cf. Tooby & Cosmides 1992, Cosmides & Tooby 2000). En ese sentido esta presentación no está exenta de compartir la ideología que engloba tales esfuerzos.
INTRODUCCIÓN
De acuerdo con los manuales anglosajones de teoría literaria, como Eagleton (1983), Selden (1985) o The Johns Hopkins Guide to Literary Theory & Criticism (AA.VV. 1997), se puede agrupar las diferentes escuelas de teoría literaria, de manera gruesa, en movimientos como los siguientes: formalismo ruso, escuela de Praga, nueva crítica norteamericana, teoría literaria arquetípica, teorías literarias psicoanalíticas, teorías literarias marxistas, hermenéutica, estructuralismo, teorías literarias semióticas, posestructuralismo, deconstrucción, posmodernismo, poscolonialismo, estudios culturales, teoría de la recepción, teorías literarias feministas, teorías del canon, etc. Lo que tienen en común todas estas escuelas es que consideran en mayor o menor medida a la teoría literaria como una disciplina que se enmarca dentro de las ciencias sociales o ciencias humanísticas. Desde este punto de partida se puede realizar una segunda clasificación de acuerdo con cuál de las demás ciencias sociales se relaciona cada una de las escuelas. En términos muy generales se puede plantear que esta división genera dos grandes agrupaciones: a) las de escuelas que dialogan interdisciplinariamente con la lingüística (formalismo ruso, escuela de Praga, estructuralismo), y b) las que dialogan interdisciplinariamente con otras orientaciones (a menudo generales) de las ciencias sociales (como el marxismo o el psicoanálisis).

El modelo que se presenta en esta monografía, la poética cognitiva, se distingue de los demás puesto que su marco de trabajo no son las ciencias sociales, sino que las naturales.
El modelo SSSM y la alternativa evolucionaria
Ciencia Natural y ciencia social
Se entiende que las ciencias naturales se definen como: “las que tienen por objeto el estudio de la naturaleza, como la geología, la botánica, la zoología, etc. A veces se incluyen la física, la química, etc”. (DRAE 2005); mientras que las ciencias sociales son “las que, como la psicología, antropología, sociología, historia, filosofía, etc., se ocupan de aspectos del hombre no estudiados en las ciencias naturales” (DRAE 2005, las cursivas son nuestras).
Positivismo
Se entiende también que la consolidación de las ciencias naturales en el siglo XIX llevó a pensar que la ciencia era un excelente medio por el cual la humanidad podía llegar a comprender todo el universo, desde las partículas más elementales hasta el funcionamiento de las estrellas, pasando por el mundo vegetal, animal y social. Y que la versión clásica de esta idea la elaboró August Comte (1798-1857) en su Curso de Filosofía Positiva (1830-1842), donde planteaba que la humanidad había pasado por varios estadios de racionalidad:

Teológico
Metafísico
Positivo

El estado positivo se atenía a los hechos y perseguía describir los sistemas por medio de leyes, siguiendo el método científico. De esta manera todos los esfuerzos intelectuales humanos debían reducirse a la racionalidad científica.
Origen de las ciencias sociales
Las disciplinas humanistas, y en especial la literatura, intentaron en un primer momento adaptarse al modelo positivista (el naturalismo francés), sin embargo, hacia fines de aquel siglo surgió un nuevo movimiento que proponía la autonomía de las ciencias sociales respecto de las naturales. Los principales exponentes de este movimiento fueron Dilthey (1833-1911), Durkheim (1858-1917) y Weber (1864-1920). Ellos proponían que la ciencia social comprendía (Erklaren) mientras que la ciencia natural sólo explicaba (Verstehen). En segundo lugar entendían que el mundo de lo social se encontraba fuera del individuo, pero lo integraba, por lo que el modelo de aproximación a este mundo no podía ser el de las ciencias naturales (dicotomía sujeto-objeto).
Lingüística y Literatura
También se entiende que una de las primeras disciplinas que adaptó este modelo de raigambre germánica-idealista fue la lingüística, por medio del trabajo de Ferdinand de Saussure (1916). Saussure proponía que el lenguaje era un fenómeno de tipo social, externo a los individuos y al que los individuos debían adaptarse. Saussure además definió una serie de reglas para entender el fenómeno del lenguaje, que partían de diversas dicotomías como lengua-habla, significante-significado, paradigma-sintagma y sinconía-diacronía. El modelo sussuriano, llamado luego estructuralismo, permeó rápidamente en los estudios literarios.

De este modo la historia de la teoría literaria contemporánea está fuertemente definida por las relaciones que establece, como ya se señaló, con la lingüística. Pero, la lingüística no fue la única ciencia social que aportó al estudio de la literatura, para este estudio a menudo se han atraído, como también se ha señalado rudimentos desde el psicoanálisis, el marxismo o la teoría de los símbolos.
Crisis posmoderna
Las ciencias sociales avanzaron divergiendo de las naturales desde inicios del siglo XX, hasta que se produjo una crisis definitiva:

Hacia mediados de los años 60 los modelos de las ciencias sociales se encontraron en un callejón sin salida. Desde el principio se establecieron como una crítica del método científico, y al final de la “vuelta”, en su crítica de dicho método, llegaron a la conclusión de que todo el método no era más que un metarrelato sin sentido y que en realidad el conocimiento no es posible.

A esta visión sumamente pesimista se han opuesto desde las ciencias sociales visiones que no ven un camino sin salida, sino que rechazan las conclusiones del posmodernismo, retrayéndose hacia formas más tradicionales de aproximación a los fenómenos humanos. Se trata en literatura, por ejemplo: de la teoría del canon.
Solución evolucionaria
Pero, hay otra solución. Esta segunda solución pasa por buscar la reintegración de los estudios de los fenómenos humanos en la línea de la ciencia natural, tal como ha planteado C.P. Snow desde su trabajo sobre las “dos culturas” en 1959.

La solución supone que no es posible que, mientras todas las disciplinas de las ciencias naturales se hallan interrelacionadas (fisicoquímica, biofísica, etc.), las ciencias humanas corran por un sendero distinto, muchas veces sin ninguna intercomprensibilidad con las ciencias naturales (cf. Sokal & Bricmont 1998).

Esta solución denomina al modelo de las ciencias sociales tradicional como Standard Social Science Model (SSSM). Los principales proponentes de este nuevo modelo son Leda Cosmides y John Tooby, quienes en conjunto con John Barkow publicaron The Adapted Mind en 1992.

Según la propuesta de estos autores, el modelo estándar plantea que lo que los seres humanos hacen socialmente es aprender patrones culturales que están allí fuera de manera idealista, y que todos los patrones son posibles de aprenderse. El modelo estándar piensa, entonces, que la mente de los seres humanos es una tabula rasa: un resolvedor general de problemas, que puede enfrentarse a cualquier contexto. Y que por lo tanto son los contextos los que se deben estudiar, o sea: la cultura.

En un texto preparado especialmente para el libro The New Cognitive Neurosciences (Gazzaniga 2000), Cosmides & Tooby replantean su propuesta, llamada Psicología Evolucionaria, de la siguiente manera:

a)todas las especies animales superiores poseen el mismo tipo de circuitería neural,
b)pero, no todas las especies hacen las mismas cosas a partir de dicha circuitería (los tiburones captan las señales electromagnéticas, los murciélagos ecocolocan, etc),
c)esto significa que las diferencias de habilidades no depende de la circuitería (bottom-up), sino de la configuración general de los circuitos (top-down),
d)los seres humanos también se hallan especializados, y, lo que resulta fundamental en esta presentación,
e)la especialización de los seres humanos debe ser estudiada.

¿Cuáles son estas especializaciones?, de acuerdo con un artículo reciente de Sperber & Hirschfeld (2004), algunas de ellas son las siguientes:

Biología Folk: capacidad para agrupar las cosas vivientes en términos de su morfología y razonar sobre ellas en términos de principios biológicos como crecimiento, herencia, digestión, respiración, etc.

Capacidad Numérica: para distinguir colecciones de objetos de acuerdo con el (pequeño) número de elementos en la colección.

Reconocimiento de Rostros: capacidad para distinguir rostros de seres humanos de otros estímulos similares y para identificar individuos por la especificidad de sus caras.

Mecánica Ingenua: capacidad para realizar predicciones consistentes sobre la integridad y los movimientos de objetos inertes.

Sociología Folk: capacidad para agrupar a los compañeros de especie en categorías ricas como membresía a grupos.

Teoría de la Mente: capacidad para interpretar el comportamiento en términos de estados mentales como creencias, deseos e intenciones.

Steven Pinker en su libro The Blank Slate (La Tabula Rasa) de 2002 repite la propuesta de Cosmides & Tooby 1992 planteando que efectivamente las ciencias sociales tradicionales no se han hecho cargo de las características universales y específicas de los seres humanos ancladas en la biología, sino que han dado por sentado que todo es cultura y que es esta la que determina (determinismo cultural) a los individuos.

Los críticos del modelo de la psicología evolucionaria plantean que esta disciplina se acerca mucho al pensamiento conservador modernista:

a)positivista,
b)que hace depender la ciencia social de la natural,
c)que cree en el “progreso”, etc.

Ante esta crítica varios exponentes del modelo psicológico evolucionario pretenden mostrar que el pensamiento, incluso el de izquierda, no puede dejar de tener a la vista los hallazgos de la ciencia, en especial los de Darwin.  El movimiento es encabezado por Peter Singer, quien propone una Izquierda Darwiniana. En este entendido, todos los libros, y muchos de los artículos, publicados sobre el tema desde mediados de los ochenta, y que intentan mostrar la dependencia de las ciencias sociales de la biología, plantean en alguno de sus apartados que esto no significa volver a motivos como los del nazismo. Algunos ejemplos (aparte de los ya mencionados) son Martin & Clark (1990), Lambert & Chasteen (1998), Holyoak (1999) o Kunda (1999).
La poética cognitiva
En los siguientes apartados se pretende caracterizar de manera muy general a la poética cognitiva, entendida como la alternativa desde la psicología evolucionaria a las praxis del SSSM en estudios literarios.
Textos fundacionales
En teoría literaria, los trabajos que intentan desvincularse del modelo estándar (SSSM) empiezan a escribirse desde mediados de los ochenta. Son modelos que proponen que el estudio de la literatura debe dialogar con los hallazgos de las otras disciplinas que tratan sobre el ser humano desde la orientación no estándar (o sea, la ciencia cognitiva y, en especial dentro de ella, la psicología evolucionaria).
Actual Minds, Posssible Worlds
El primer texto que aborda esto es Actual Minds, Possible Worlds de Jerome Bunner, publicado en 1986. En él se plantea que hay dos formas en que los seres humanos conceptualizamos el mundo desde el lenguaje:

a)paradigmático, y
b)narrativo.

La forma narrativa está asociada a la narración tradicional, que dialoga con la literatura. Mientras que la forma paradigmática dialoga con los géneros expositivo, descriptivo y argumentativo. La dicotomía descansa sobre los pardigmas de almacenamiento de la información y memoria desarrollados en ciencia cognitiva desde los sesenta1, en particular con la distinción entre memorias semánticas enciclopédica y episódica.
The Literary Mind
Un segundo texto fundacional es el de Mark Turner: The Literary Mind (1996), que muestra que los esquemas de la mente para conceptualizar el mundo son literarios, en especial desde dos estrategias de la literatura: la metáfora y la narración.

Aparte de los dos anteriores, que ya tienen la categoría de clásicos de esta orientación, se debe mencionar los aprestos de la poética generativa (Thomas & Delas 1989, Teun Van Dijk, comunicación personal), y los de los trabajos de Peter Stockwell (1992), Reuven Tsur (1997) y Margaret Freeman (1998).
Nacimiento de la poética cognitiva: 2002
El movimiento ha empezado a denominarse poética cognitiva de manera uniforme desde 2002, año en que, de un lado se editó un número especial de la revista sobre poesía Poetics Today, que abordó estas nuevas orientaciones presentando varios artículos donde se atraían las herramientas de la ciencia cognitiva para el estudio de la literatura, y de otro, se publicaron un par de manuales sobre el tema (como Gavins & Steen 2002).

El modelo no ha estado exento de polémicas: en un extenso y profundo artículo, también publicado por Poetics Today, Adler & Gross (2002) discuten el verdadero impacto de la poética cognitiva en el marco de los estudios literarios, argumentando que se trata nada más que de una moda pasajera, y, más incisivamente, que las herramientas que el modelo propone no son más que nuevos nombres para viejas ideas. Como respuesta a este artículo, el siguiente número (Poetics Today vol. 24 nº 1 de 2003) la mayoría de los firmantes del primer monográfico responden a Adler y Gross.
Características de la poética cognitiva
Entendiendo que se trata de un área de estudio emergente, y que por lo tanto aún no tiene tópicos ni metodologías del todo consolidadas, se puede caracterizar provisoriamente a la poética cognitiva de la siguiente manera.
Objeto de estudio
El objeto de estudio de la poética cognitiva es la literatura, sin embargo la poética cognitiva no entiende la literatura como una entidad específica, diferencial de otros usos del lenguaje por algo como la literaridad. De hecho, la mayoría de los proponentes del nuevo modelo coincide en que lo literario trasciende la literatura, que lo literario es una forma de pensamiento más que una praxis escritural u oral.
Tópicos
Los principales tópicos que cubre la poética cognitiva son dos:

a)la teoría de la metáfora, y
b)la teoría de las narraciones.

La metáfora suele ser abordada desde los modelos de Lakoff & Johnson (1980), Lakoff (1987) y Turner (1996). Las narraciones, por su parte son objeto de teorías que pretenden superar las gramáticas textuales narrativas de los setenta (Mandler & Johnson 1977, Rumelhart 1977, Thorndyke 1977) por medio de los modelos de situación de los ochenta y noventa (Van Dijk & Kintsch 1983, Kintsch 1998, De Vega et al 1999), y en muy menor medida por las teorías de mundos posibles (Petöfi & García Berrio 1978).

Existen otros tópicos, como el análisis de las relaciones entre personajes a partir de las teorías de la mente, o los análisis de los modelos mentales implícitos en las obras literarias, etc.
Interdisciplinariedad
El principal esquema al que se encuentra sujeta la poética cognitiva es el de dialogar interdisciplinariamente con otras disciplinas y subdisciplinas de la ciencia cognitiva. Dentro de ellas, el principal vínculo se establece con la lingüística cognitiva, de la que atrae muchas de sus herramientas. Pero también se relaciona con la psicolingüística, con la neurociencia y con la psicología evolucionaria (de la que toma la noción de modularidad de la mente en contra de la noción tradicional de tabula rasa). El principio rector es que el lenguaje y los fenómenos que describe sean intercomprensibles por, y estén apoyados en, los alcances de las demás disciplinas cognitivistas.
Conclusiones
La poética cognitiva significa el asalto desde las ciencias naturales a las sociales en el ámbito de la teoría literaria. Para realizarse hay que tener en cuenta que el paradigma desde el que opera es uno que considera que los estudios literarios, así como los demás estudios del ámbito humanístico, no pueden despreocuparse de los avances alcanzados en los últimos cincuenta años en la investigación de la mente humana por las ciencias cognitivas. Sin embargo, se debe ser cauteloso a la hora de medir la real proyección de esta empresa. En primer lugar porque, hasta donde se ha visto, la poética cognitiva suele vestir con el ropaje de la novedad hallazgos muy anteriores a ella; y en segundo lugar porque esta disciplina emergente aún está lejos de hallar una definición clara de su objeto de estudio: en vez de hablar de poética cognitiva se podría hablar de psicología cognitiva o lingüística cognitiva que trata de la literatura. En este entendido el artículo de Adler & Gross (2002) aporta bastantes luces.

A pesar de lo anterior, el intento de cognitivizar los estudios literarios posee al menos tres puntos fuertes:

a)es verdad que la teoría literaria no puede permanecer por más tiempo ajena al modelo cognitivista, pretendiendo en cambio dar cuenta de fenómenos claramente cognitivos sin dialogar con las ciencias de la cognición,
b)es verdad que la ciencia cognitiva puede iluminar aspectos de la literatura que hasta el momento han permanecido relativamente inexplorados, como es el vínculo existente entre lenguaje poético y lenguaje ordinario, o entre teoría de la mente y modelos mentales de personajes en narrativa, y por último,
c)es verdad que la ciencia cognitiva puede entregar nuevos rótulos para viejas ideas, pero esto no es necesariamente una debilidad del modelo, en general esas viejas ideas no dialogaban con otros modelos y objetos de estudio científicos; en el caso actual hay toda un área por explorar en que aspectos típicamente literarios como la mímesis y el reconocimiento aristotélicos, el decoro horaciano, la sublimidad longiniana; y puestos más cerca de la hora actual, la literaridad rusa, las cuatro falacias de la nueva crítica o la legibilidad/escribilidad barthesiana, pueden entenderse y hasta explicarse en el contexto de los procesos mentales tal como hoy se les comprende.

Junto con lo anterior a la poética cognitiva se le presentan dos grandes desafíos, uno externo y el otro interno: de un lado, la exigencia de acotar su objeto de estudio para caracterizar la naturaleza de la literatura desde su orientación (algo que desde ahora se podría denominar la bajtinización de la poética cognitiva); de otro que su punto de hablada, la ciencia cognitiva, a su vez es un campo dinámico en el que en el momento presente se están viviendo profundas transformaciones, en especial el abrirse hacia abajo (corporalización de los estados mentales) y hacia fuera (importancia creciente de los contextos culturales en los que los fenómenos cognitivos se instalan), este segundo desafío invita a pensar desde ya en una poética cognitiva caliente no tan dedicada a los procesos computacionales involucrados en la producción y comprensión lectora literaria, como a la descripción y comprensión de la experiencia de la literatura.

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